25 DE FEBRERO DE 2018 |
Economía

Consultado por los cambios en las metas de inflación del Gobierno nacional para 2018, el director del Área de Economía del IAE Business School de la Universidad Austral, Eduardo Luis Fracchia, efectuó un análisis sobre la conferencia y el anuncio del equipo económico.

Buenos Aires, 29 de diciembre de 2017 - El director del Área de Economía del IAE Business School de la Universidad Austral, Eduardo Luis Fracchia, fue consultado sobre los cambios en las metas inflacionarias para 2018 anunciados por el equipo económico del Gobierno nacional.

A continuación se transcriben sus declaraciones:

    “En esta conferencia de prensa hemos podido ver la integridad del equipo económico del que si bien se sabe que no hay fisuras siempre es bueno verlos juntos, dado que el país no tiene un súper ministro de economía”.

    “A grandes rasgos, la novedad es el cambio de metas inflacionarias. No cambia para nada la política económica o sea que hay una continuidad como la que siempre se estuvo planteando, en eso insistió mucho el jefe de Gabinete, Marcos Peña”.

    “El ajuste de metas es razonable porque estaba muy forzado el sistema. Pensar que íbamos a tener una inflación del 12%, cuando el consenso de los economistas es el 16,5%, para el año que viene era muy exagerado. Parece coherente y razonable poner metas que sean más asequibles y más lógicas, que ordenen al objetivo que tienen en el sistema de metas de inflación que es modelar expectativas e ir formando las expectativas de los agentes, como ocurre en muchos países que han implementado este sistema que es el más común de los bancos centrales”.

    “En lo que se refiere a comentarios clásicos, hubo consultas relacionadas con las LEBAC. En ese sentido, fue interesante el comentario del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, de que “hay que mirar las reservas”. Las reservas han crecido mucho, por lo tanto, no hay que sobredimensionar el peligro potencial de las LEBAC, sino que hay que ver la contrapartida que tienen que son las reservas que están en el Banco Central, que se compraron U$s 30.000 millones”.

    “Al respecto de la inflación, también señaló el presidente del BCRA que es relevante seguir la llamada núcleo, que excluye movimientos de precios relativos, factores regulatorios y otros elementos, y toma como el área central de la inflación -como la miden muchos países- y ahí se mostró en la curva, claramente, que la inflación núcleo está cediendo de un ritmo del 40% a un orden del 21% anual”.

    “En lo que se refiere al dólar, ante la consulta de si su reciente aumento influiría en la inflación, Sturzzenegger insistió con que el tipo de cambio flotante facilita que no haya esa traslación del tipo de cambio a precios y que no había que esperar mayor inflación por esta suba repentina del tipo de cambio de esta última semana”.

    “Evidentemente, la inflación es una figurita difícil. El Gobierno, en cierto modo, está reconociendo que no pudo ir al ritmo que inicialmente habían previsto. Están sincerando las metas, pero con una secuencia muy simple de seguir: 15, 10, 5. Del 15% para 2018, 10% para 2019 y, finalmente, 5% de inflación anual para 2020”.

    “Si esto se cumpliese sería muy interesante dado que desaparece el impuesto inflacionario y la Argentina deja de considerar a la inflación como un ingreso más no legislado pero real, como lo es el impuesto inflacionario”.

    “Respecto a la deuda, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, comentó que ésta crecerá hasta el 2021 y que, a partir de ese año, se amesetaría. También sostuvo que ahora se están tomando tasas muy bajas de interés para esta deuda, lo cual es positivo. Al mismo tiempo aclaró que esa deuda va a infraestructura y gasto social, o sea que tiene un uso genuino e interesante”.

    “Caputo también insistió en que no hay que mirar tanto la tasa de LEBAC, sino más la tasa de riesgo país que hace referencia a cómo nos miran de afuera. Esa es la tasa más relevante para mostrar que el sendero es positivo”.

    “En definitiva, fue una conferencia de prensa en la que no hubo mayores novedades salvo por este ajuste a las metas y sinceramiento, unidad del equipo y convicción de seguir trabajando en temas de inflación. Y, si bien no se habló específicamente, también hubo una convicción de llegar a las metas fiscales que se vienen cumpliendo este año y se van a ir dando, según el Gobierno a futuro: esencialmente, bajar 1% el PBI por año en lo que se refiere al déficit primario”.

    “Evidentemente, esta es una cuestión muy relevante porque la crítica que se le viene haciendo durante estos dos años al Gobierno es que está trabajando por el lado monetario pero le cuesta trabajar por el lado fiscal y de reducción de gasto público, por lo que la inflación no logra bajar mucho más”.

    “Se alinearon los planetas en el sentido de que se debe seguir trabajando en la línea fiscal de conducta más austera en lo que se refiere a déficit”.

    “Habrá muchos análisis y puntos a discutir sobre esta conferencia de prensa. Por mi parte, tengo la impresión de que confirma la dirección del Gobierno que hasta ahora ha sido correcta pero quizás genera ansiedad al no tener estas metas más rápido”.

El diputado nacional por el Frente Para la Victoria, Axel Kicillof, advirtió que “en 2018 puede bajar la inflación, pero a costa de subir la pobreza y dejar a la gente en la calle", durante una entrevista realizada por Daniel Filmus y Daniel Miguez en "Parte del Aire", que se emite todos los sábados de 11:00 a 13:00 por Radio AM 750. El ex ministro de Economía también consideró que “el paquetazo de fin de año le sacó la careta al gobierno de Mauricio Macri”.

Textuales de Axel Kicillof: “El gobierno tiene un paquete ortodoxo para la inflación: bajar el consumo, la demanda, abrir las importaciones y emitir menos. Las aplicaron todas y no bajó la inflación, porque en Argentina tiene que ver con los costos y el tipo de cambio. En el 2016 hubo la inflación más alta de los últimos 20 años. Si el año que viene continúan con las restricciones puede bajar la inflación, pero a costa de subir la pobreza y dejar a la gente en la calle”.

 

“Pasaron muchas cosas vertiginosamente que requieren un análisis más detallado. El gobierno mandó una tormenta de leyes. El macrismo, como en 2015, volvió a engañar a través de maniobras de comunicación. Una democracia plena no es solo votar. También es que los candidatos no mientan ni escondan permanentemente a sus votantes lo que piensan a hacer”.

“La reforma laboral es bajar los salarios y quitar derechos que tienen cien años de lucha, los quieren borrar de un plumazo. La reforma previsional es sacar derechos a una multitud: jubilados, veteranos de guerra, discapacitados y beneficiarios de la Asignación por Hijo y por Embarazo. La reforma tributaria les saca impuestos a los ricos para cobrar impuestos al consumo”.

“Después de la elección Mauricio Macri develó lo que tenía pensado: reforma laboral, tributaria y jubilatoria. Todo va en un mismo sentido. El gobierno trata de presentarse como una nueva derecha más progresista, pero tenía guardado el cuchillo abajo del poncho. El paquetazo de fin de año le sacó la careta al gobierno de Mauricio Macri”.

Fuente: Audio entrevista Axel Kicillof: https://radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-axel-kicillof-4568/#f=search&l=result

La deuda externa trepó al cierre del tercer trimestre a 216.351 millones de dólares y registró un fuerte crecimiento 20,3% en forma interanual, según indicó hoy el INDEC.

De acuerdo con el informe de Balanza de Pagos, la deuda se incrementó en 11.436 millones de dólares con respecto a fines de junio pasado, lo que significó un aumento del 5,5% respecto de los 204.914 millones registrados al finalizar el segundo trimestre.

La deuda externa bruta total se había ubicado al finalizar el tercer trimestre del año pasado en los 179.775 millones de dólares, según información oficial. Por su parte la deuda pública externa del gobierno nacional alcanzó los 134.273 millones de dólares, un 36,2% más frente al tercer trimestre del año pasado, cuando llegó a los 98.551 millones, según la información oficial.
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En septiembre último el 62% de la deuda correspondió al gobierno central; el 7% al Banco Central (BCRA), un 2% a las sociedades captadoras de depósitos y el 29% restante a otros sectores. La cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales de 8.469 millones de dólares, explicado por la adquisición neta de activos por 7.546 millones y la emisión neta de pasivos por 16.016 millones.

Por sectores institucionales, los ingresos netos del Gobierno general fueron de por 8.231 millones de dólares y de Sociedades captadoras de depósitos por 1.409 millones. El BCRA mostró egresos netos por 944 millones de dólares, producto de colocaciones de títulos LEBAC, a no residentes por 941 millones.

Por efecto de las transacciones de la balanza de pagos, las reservas internacionales se incrementaron en el trimestre 1.885 millones de dólares, agregó el informe oficial. En la posición de inversión internacional, la deuda externa bruta total se estima con títulos de deuda a valor de mercado, en 215.294 millones de dólares.

Según el informe oficial en la Posición de inversión internacional, al tercer trimestre, la economía argentina registró una posición neta acreedora a valor de mercado de 29.881 millones de dólares, 4.193 millones menor respecto del trimestre anterior.

Fuente: portaldenoticias.com.ar

Bajo el ampuloso título de  Reforma Previsional  el gobierno de Macri ha logrado la aprobación parlamentaria de una nueva fórmula de actualización de haberes jubilatorios – y beneficios sociales en general – que disminuye el aumento de los sectores pasivos de la economía.

Por Héctor Giuliano

Esto es, una ley que permite la rebaja en los incrementos de los gastos sociales del Estado  a costa de los jubilados  como uno de los componentes centrales de la contención y/o baja del Gasto Público y del Déficit Fiscal.

La clave funcional del Proyecto de Ley (PL) aprobado – que ya había tenido la media sanción del Senado sin que se armara el alboroto que, en cambio, se desató con su tratamiento en Diputados – es lograr un ahorro del Gasto Público por concepto de gastos previsionales que compense, total o parcialmente, el incremento de los pagos que el Estado tiene que realizar en otros rubros, fundamentalmente en el crecimiento de los intereses de la Deuda Pública.

Concretamente, mientras el PL de Presupuesto 2018 prevé un gasto de Intereses a Pagar por la Deuda de 406.500 M$ (Millones de Pesos) - que explican el 60 % del Déficit Fiscal del año que viene, estimado en 681.800 M$ - el saldo negativo neto del Sistema Previsional es menor que esa cifra: de unos 300.000 M$, producto de Erogaciones por 1.2 B$ (Billones $) menos 900.000 M$ de Ingresos.

Esta disposición de rebaja o freno en el Gasto Social, a su vez, es parte de toda una batería de medidas en curso por parte de la administración Macri – algunas con necesidad de convalidación por los Poderes Legislativo y/o Judicial – tendiente a materializar el Plan de Ajuste Fiscal requerido por los Acreedores de la Deuda como condicionante para mantener el flujo permanente de nuevas colocaciones de bonos contra garantía de pago de sus Intereses, que vienen creciendo aceleradamente y constituyen hoy el principal factor de desequilibrio fiscal y cuasi-fiscal de la Argentina (ya que el Banco Central – BCRA – a través del mecanismo de su endeudamiento en gran escala por Lebac y Pases Pasivos constituye el segundo nivel de importancia en la sangría financiera del Estado, pagando paralelamente otros 300.000 M$ de Intereses por año, que no están incluidos en el Presupuesto Nacional).

El logro de la aprobación parlamentaria de esta  Reforma Previsional  para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas del 22.10, durante cuya campaña notablemente tanto oficialismo como oposición política no sometieron a debate ninguna de las iniciativas que fueran sólo enunciadas por el gobierno de Cambiemos para después de los comicios.

Peor aún, el mismo gobierno – a través de su Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña – en declaraciones producidas en Agosto pasado, había desmentido en forma expresa las versiones de un proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo para después de los comicios de Octubre.

Esto ratificó así un procedimiento perverso, admitido por toda la Clase Política, en el sentido que los asuntos de gobierno que tocan a problemas importantes en materia económico-financiera, social y política no son materia de información y mucho menos de debate ante la Opinión Pública antes que se produzcan.

EL NUDO DE LA CUESTIÓN

El nudo de la cuestión planteada por la nueva ley sancionada por el Congreso es el uso de la fórmula de actualización jubilatoria como variable de ajuste de los gastos previsionales para disponer de más recursos para ser aplicados fundamentalmente a sufragar el aumento de los intereses de la Deuda del Estado.

En una suerte de  reduccionismo  no declarado, la administración Macri busca rebajar los nuevos aumentos jubilatorios y sociales encubriéndolo bajo el  ropaje  de Reforma del Sistema Previsional para poder pagar más Intereses.

La actual fórmula de indexación de haberes – que se usa para actualizar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y por discapacidad, AUH y otros gastos sociales (en adelante,  jubilaciones ) – toma en cuenta dos factores básicos: la evolución de los salarios activos y el ritmo de recaudación tributaria.

La nueva fórmula del gobierno Macri cambia estos factores reemplazándolos por otra cuya incidencia corresponde a la Inflación pasada en un 70 % y a la evolución del Índice Salarial o Ripte en un 30%.

Cabe recordar que la idea original era peor aún porque no contemplaba este segundo rubro, es decir, el aumento en las jubilaciones y pensiones, sino solamente el ajuste por inflación, de modo que tales haberes se mantuviesen constantes o  congelados  en términos reales.

En los hechos, y tal como está probado matemáticamente, los jubilados van a percibir así aumentos menores a los que recibirían utilizando la fórmula actual de indexación para cálculo de los incrementos de haberes.

En el próximo mes de Marzo, los jubilados – y, por extensión, todos los beneficiarios sociales – percibirán así un aumento de sólo un 5.7 % mientras que por aplicación de la fórmula de actualización hoy vigente les correspondería un 12 %, es decir, poco menos de la mitad.

Con el agravante que estas actualizaciones se calculan con valores financieramente desfasados porque mientras la inflación va carcomiendo los ingresos de la gente día por día, las actualizaciones se producen en forma diferida – en este momento, cada 6 meses y a partir de ahora cada 3 – pero la incidencia de los aumentos de precios durante el período transcurrido no se recupera.

Peor todavía – como en este caso – cuando se toma como referencia inflacionaria para la actualización de Marzo del 2018 la del Trimestre III de este año, que es menor a la esperada para el cierre del Cuarto Trimestre.

Esta pérdida en los haberes jubilatorios no se recupera tampoco con el nuevo Bono compensatorio – planteado, a último momento, como paliativo parcial para los beneficiarios más bajos – que, a su vez, es un bono de carácter discriminatorio porque se concedería sólo a personas con ingresos menores de 10.000 $/Mes y es una suma que sigue estando por debajo del valor de la Canasta Básica Total, que mide la Línea de Pobreza.

Esta medida – que saldría como Decreto del Poder Ejecutivo – no cubre la disminución producida en los nuevos aumentos y significa además que el Gobierno dispone así una medida discrecional que implica afectar la distribución de los ingresos de la gente.
Notablemente, un gobierno de línea liberal, que hace de la Libertad de Mercado una premisa doctrinal y fáctica de su permisividad frente a la Inflación sin Control de Precios sí se ocupa, en cambio, de controlar, regular y rebajar las remuneraciones del Sector Pasivo, siendo que para el Liberalismo el Salario es una Mercancía.

Este planteo está radical y sustancialmente contrapuesto a la Doctrina Social de la Iglesia en materia de Salario Digno y va contra la lógica del Derecho Laboral y Previsional Argentino e Internacional.

Probablemente no se encuentre entre los antecedentes cercanos – desde la rebaja salarial y jubilatoria del 13 % bajo el gobierno De la Rúa, en Julio del 2001 – la aplicación de una medida formal tan agraviante como ésta que ahora ha convalidado el Congreso de la Nación, con el previo acuerdo de los gobernadores provinciales y de la mayor parte de la partidocracia con representación parlamentaria.

PERSPECTIVAS DE LA LEY

Estrictamente hablando, la aprobación de la nueva ley de rebaja jubilatoria es un problema que no estaría terminado con su sanción:

Está dentro de lo más probable que este instrumento legal dé lugar a una ola de demandas contra el Estado comparable a la del fallo Badaro y conexos.

Deja abierto también el riesgo que el asunto pueda llevarse a tribunales internacionales por concepto de violación a los principios de retroactividad, progresividad y no regresividad contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969).

Amenaza poner en juego la opinión de la Corte Suprema de Justicia contra el Ejecutivo ante las fundadas probabilidades de apelación por inconstitucionalidad contra la nueva ley del Congreso.

El nivel de torpeza que conlleva la  ley anti-jubilatoria  que acaba de aprobarse es previsible que genere problemas de muy difícil solución en materia jurídica, económico-social y política; y esto sólo se explica en función de la grave situación fiscal argentina existente y que el gobierno Macri – con la complicidad de gran parte de la oposición partidocrática y los grandes medios de difusión afines – se esfuerza en ocultar.

La  ecuación de hierro  de bajar los aumentos a los jubilados para ahorrarse fondos que serán aplicados al pago de mayores intereses de la Deuda Pública es una de las medidas más degradantes a las que pueda apelar un Gobierno – y la Clase Política que lo apoya directa o indirectamente en tal gestión – para garantizar a los acreedores el pago de los servicios de la Deuda.

Esto desnuda qué y cómo, en lo concreto, el objetivo buscado por las autoridades es contar con un mecanismo legal que reduzca la incidencia de los gastos previsionales en las Cuentas Fiscales o – dicho en buen romance  – que permita rebajar los futuros aumentos jubilatorios y sociales conexos (que abarcan un universo de 17.4 millones de personas) para mostrar la voluntad del gobierno Macri de mantener a ultranza el pago de los Intereses de la Deuda Pública, que sigue contrayendo en gran escala y con total irresponsabilidad financiera fiscal.

Se estima que el ahorro por concepto de gasto previsional – que es la pérdida que sufren los jubilados y beneficiarios sociales en general – estaría entre los 60 y los 80-100.000 M$, según estimaciones preliminares (que sólo serían conocidas, en principio, cuando se tengan los datos del Presupuesto corregido para el 2018).

En el contexto de su  Política de Gobernar con Deuda , el presidente Macri, por razones de servidumbre y servilismo financiero, está tensando impolíticamente al máximo la cuerda con esta Ley que contrapone la relación entre el Sistema Previsional y el servicio de la Deuda del Estado.

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